Daniel Vargas: Prenovicio en Tarahumara 2008-2009

Daniel Vargas: Prenovicio en Tarahumara 2008-2009

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MATÉTERA BA ONORÚAME

(Gracias Dios)

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Hay momentos en la vida tan llenos de esperanza, consuelo y libertad, que sólo puede uno imaginar que no son simples casualidades, sino regalos que sorprenden, que se agradecen, que abren el ánimo y el espíritu; sería una descortesía si nos pasaran desapercibidas como quien anda en la vida arrastrando indiferencia y apatía. El año pasado, aclaro que no por mi buen comportamiento, Dios me regaló la oportunidad de vivir mi experiencia de prenoviciado en la Sierra Tarahumara en Chihuahua, acompañando a una comunidad indígena Rarámuri.

Enclavada en medio del lugar donde toda libertad puede ser posible si se desea, está la comunidad de Rawíwachi, perteneciente al municipio de Batopilas, en lo más alto de la barranca, donde los gavilanes hacen sus nidos y danzan por las noches. Donde se llega sólo sudando los calcetines por un buen rato pues es una comunidad libre, sin accesos viales, sin ruidos de motores, sin energía eléctrica, libres de esas absurdas historias del canal de las estrellas, acá las historias son más reales, pero pocos se atreven a hablar de ellas, son aún libres de nosotros, los que creemos que nuestras ideas políticas, sociales, culturales e incluso religiosas tiene un peso específico de mayor valía, libres de los que amamos tanto el progreso, la eficiencia, el crédito, el confort, los celulares, y las Big Mac. Una comunidad rarámuri, como todas ellas, donde toda expresión de vida, pero también de muerte, está en íntima relación con Onorúame: Dios que es Padre y Madre. Gente buena, hombres, mujeres y niños que teniendo tantos motivos para estar triste, me enseñaron a valorar la alegría, me enseñaron a mirar a Dios en todas las cosas, que me abrieron los ojos para descubrir lo ficticia que pueden ser muchas de mis necesidades, esas por las que peleo, tanto me esfuerzo y tan efímera y fugaz satisfacción me dejan.

Fueron pasando los meses, desde el baño de lluvia que germina la semilla, hasta el fuego implacable que todo lo consume, desde el frío de la montaña que hace llorar hasta los huesos, hasta el calor del barranco que aturde y devasta, desde la siembra del grano hasta la cosecha del elote, del trabajar y amar la tierra hasta proponer como defenderla y cuidarla. De la fiesta que hacen para el que nace, pero también para el que muere, esas fiestas en las que se danza toda la noche el matachín y el pascol, con la música de las guitarras y los violines que ellos mismos hacen, en las que se toma el infaltable batari o teswino, esa bebida que deja tan contento el corazón, no sin antes darle de beber al mismo Dios y escuchar el nawésari (consejo) de los siríames (los gobernadores) y los anayáwaris (los viejos).

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Así pues, libres incluso de todo escrúpulo que pueda generarles vergüenza, quiero imaginar, o al menos tener una noción no cercana, de que la vida para ellos es tan sencilla, que contrasta a simple vista con nuestra obstinada y occidental forma de complicarnos la existencia. Admirables son sus esfuerzos de resistencia, pues lo que para nosotros parece difícil, para ellos es lo común, esa tenacidad a pesar de las condiciones de insalubridad, miseria, exclusión, explotación, abuso, injusticia por parte de los chabochis (mestizos), ellos siguen y seguirán apostando por la alegría, la comunidad, el compartir lo propio con los demás, el no acumular riquezas, la supervivencia, y la confianza en Dios. Esa es su lucha, su apuesta por mantener su propia identidad, lección de vida para quienes suelen despreciar, llamándolo retroceso, lo más esencial y que da sustento, como lo es el vivir sencillamente y en armonía con la naturaleza.

Sin duda que ha sido más lo que he podido aprender de ellos, de los rarámuris, de los que caminan harto y ligero, de los “gavilanes” a quienes puedo llamar mis amigos, que lo que he podido hacer o darles desde mi ser, mi vida y mi historia. Son muchas anécdotas por platicar, tantas personas por recordar, tanta experiencia de Dios que, lo repito, sólo me basta decirle: “Matétera ba Onorúame”.



9 comentarios
  • Cecilia Reynoso noviembre 20, 2009 at 3:14 am

    Daniel, su texto es hermoso, conmovedor… En medio de la desesperanza que inevitablemente nos atrapa ante tanto absurdo en el país, en el mundo, sus palabras son como un respiro y un motivo para no rendirse… Muchas gracias y espero leer pronto sus experiencias dentro de ese maravilloso y sorprendente entorno que, Matétera ba Onorúame, existe en este país y al cual muchos estamos ajenos. Permitanos, a través de sus relatos, acercarnos más a él. Gracias.

  • emmanuel diciembre 14, 2009 at 6:22 am

    valla mi querido hermano la expriencia de DIOS siempre será envidiable pero unica e irrepetible me da gusto descubrir un poco de ti a traves de tu encuentro personal de dios ojala podamos encontrarnos pronto

    saludos chacarron
    y mmmm wacara macara chiquirin go!!!

  • R2 febrero 12, 2010 at 7:16 pm

    Daniel: como siempre, en lo simple de tus escritos revelas expreriencias profundas, en todo ámbito, a todo nivel. Edificante tu experiencia de Paz y Libertad en la Sierra Tarahumara.

    Dios siga forjando en ti UN BUEN HOMBRE…

    Paz y Bien

  • laura abril 13, 2010 at 11:24 pm

    HOLA DANIEL, BUSCANDO EL TRÍPTICO DE LOS EJERCICIOS EN PUENTE GRANDE, VINE A DAR AQUÍ, Y ME DA MUCHO GUSTO LEER TU EXPERIENCIA DE DIOS EN LA TARAHUMARA, YO TUVE ESA OPORTUNIDAD EN EJERCICIOS EN SISOGUICHI, Y ES ALGO QUE NO SE PUEDE DESCRIBIR, PERO ENTIENDO UN POCO LO TUYO, EL CONTACTO CON ESA SIERRA ES «MAGICO» Y NO PUEDE UNO MAS QUE AFIRMAR QUE DIOS EXISTE Y QUE ES REY DE CIELOS Y TIERRA.. FELICIDADES! DIOS TE CONSERVE ENLA COMPAÑÍA DE JESÚS.

  • Alfonso Cazares junio 6, 2010 at 12:57 am

    Hola a todos…. me encontre con esta pagina y con agrado me doy cuenta de que somos muchos los que estimamos la cultura Raramuri….. mi amor por la cultura y su gente me nace desde pequeño, mi padre nacio en parral chihuahua mas la mayor parte de su vida ha vivido en san luis potosi donde yo naci.. frecuentemente cuando ibamos a visitar a la familia a parral nos encontrabamos con algunos raramuris y es por eso que mi interes y poco despues mi amor fue creciendo hacia ellos.

    tuve la grata oportunidad de pasar una semana santa en la sierra tarahumara, en el poblado de carichi, conoci ahi al padre beto y el padre nacho tuve la fortuna de vivir al menos unos dias ma cerca de la gente raramuri, mi interes sigue intacto y creciendo agradeceria me pudieran facilitar mas informacion… me encontre que en el blog, cada usuario tiene asignado un icono que me llamo la atencion… de entrada lo ligo el estilo de dibujos usados por los raramuris mas no se si me equivoco… me gustaria saber si tienen algun tipo de significado…

    espero poder recibir alguna respuesta y les dejo mi correo electronico.

    [email protected]

  • Norma junio 15, 2010 at 12:24 am

    Simplemente eres el mejor y agradezco a Dios que te haya iluminado para apoyar a esta gente tienen muchas necesidades y de las cuales no tenemos idea. Nosotros que nos quejamos tanto por tonteras y mira hay más gente que de verdad tiene porque quejarse.

    Te admiro mucho hermano, sigue adelante, sigue ayudando e iluminando corazones.

    Te amo

  • Sandra Sandoval junio 15, 2010 at 4:58 pm

    Daniel: Me encontré con su texto que me conmueve de manera importante. Estoy en estos momentos escribiéndole desde el Instituto Lux en León, Gto. en donde el lema que se tiene es «Haciendo Hombres y Mujeres para los demás». y éste título creo le queda perfecto. Le deseo siga disfrutando de esa maravillosa experiencia y Dios le permita seguir ayudando a todas esas personas.

    Sandra.

  • Guillermo Manzano junio 15, 2010 at 5:56 pm

    Dany;
    Me da mucho gusto saber de nuevo de ti y leer que estás tan bien. Una gran bendición tu ministerio! Sabes que los quiero mucho y que les deseo lo mejor de la vida!

    Un saludo fuerte desde Monterrey!!!

    Memo Manzano

  • María Isabel Pérez Acosta marzo 1, 2011 at 7:50 am

    Tengo un aprecio especial para los tarahumaras, mi mamá nacio y se crió durante su niñez en parral chihuahua, así que en cierta forma yo también lo soy (orgullosamente); por pláticas con mi hijo de 11 años, se que él ha llegado a quererlos también, y a interesarse en encontrar alguna manera de conocerlos mas cercanamente y de ayudarlos, hoy me dijo que quisiera aprender rarámuri para poder hacerse amigo de los que nos visitan durante ciertas épocas en nuestra ciudad (Torreón, Coahuila), lo cual me agrada mucho, y quisiera ayudarle a no perder el interés, ¿habrá algún lugar que podamos visitar durante el verano a fin de que él esté en contacto con ellos, los conozca y aprenda de su fortaleza, su manera de ver la vida? ¿algúna página o modo de que se familiarice un poco con el lenguaje de ellos?
    Por otra parte lo felicito por saber encontrar felicidad junto a nuestros hermanos tarahumaras, pues es sabido lo difícil y dura que es su forma de vida, siga asi.

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